LAS 3 CUALIDADES DE LOS JUGADORES DE EQUIPO MÁS EFECTIVOS

Fuente: ideas.ted

Actualmente vivimos en una era de trabajo en equipo. Las personas están desarrollando soluciones dentro de la Organización que son sorprendentes y complejas, que están resolviendo problemas en todo tipo de campo. Estas soluciones complejas exigen cada vez más colaboración y trabajo en equipo.

A continuación mencionamos tres virtudes simples que hacen un buen jugador de equipo.

La primera y más importante es la humildad. Esto significa no ser arrogante o egocéntrico, sino poner a los demás por delante de nosotros mismos.

La segunda, es igualmente simple: es necesario tener hambre. Esto simplemente significa tener una fuerte ética de trabajo. Las personas que tienen un hambre innata por hacer el trabajo suelen tener mucho más éxito en los equipos y en la vida. Sin embargo, tener hambre no se trata de adicción al trabajo. Las personas que tienen hambre solo quieren ir más allá de lo esperado; tienen un alto estándar para lo que hacen y nunca hacen lo mínimo.

Y en tercer lugar, debemos ser inteligentes. Pero no se trata de inteligencia intelectual; se trata de inteligencia emocional y de tener sentido común sobre cómo entendemos a las personas y cómo usamos nuestras palabras y acciones para sacar lo mejor de los demás.

Para ser un gran jugador de equipo, es necesario tener las tres cualidades. Por lo tanto, es realmente importante aprender a identificar, en nosotros mismos y en los demás, la falta una de ellas. Patrick Lencioni, uno de los fundadores de la consultora de salud organizacional The Table Group y autor de 11 libros, incluido “The Ideal Team Player”, creó algunas etiquetas para referirse a aquellas personas a las quienes les falta alguno de estos rasgos.

Alguien puede ser humilde y hambriento, pero carecer de inteligencia. Lencioni los llama creadores del desastre accidental.  Son buenas personas, tienen muy buenas intenciones, pero crean problemas de los que no son conscientes. El inconveniente con estas personas, es que tenemos que limpiar después de ellos.

Luego, encontramos a quienes son humildes e inteligentes, pero les falta hambre: son los holgazanes adorables. El problema es que, aunque son adorables y muy divertidos, hacen lo mínimo, sin ir más allá.

Finalmente, el miembro más peligroso del equipo, es aquel que tiene hambre e inteligencia, pero carece de humildad: estos son los políticos hábiles. Saben retratarse a sí mismos como humildes, lo cual es algo muy peligroso. El problema es que, en el fondo, el trabajo se trata de ellos y no de los demás. Para cuando los gerentes se dan cuenta, generalmente hay un rastro de cadáveres ocultos en los armarios de la Organización.

Entonces, ¿qué hacer con esta información?

En primer lugar, no usar mal estas etiquetas. 

Luego, aplicar estas categorías a nosotros mismos y a las personas que nos rodean: con nuestro equipo de trabajo, familia o equipo de fútbol. Explicar cada una de estas cualidades y hacer que todos se clasifiquen en esas tres áreas: con cuál se identifican en primer, segundo y tercer lugar. Hablar juntos sobre cómo fortalecer estos rasgos. Aconsejarse el uno al otro. De este modo, podemos convertir a nuestros colegas, miembros de nuestro equipo y miembros familia en entrenadores de los demás.

Es hora de que cambiemos la forma en que pensamos sobre el éxito como sociedad y cómo nos preparamos para el éxito en la vida. Al desarrollar estas tres cualidades en nosotros mismos, podríamos comenzar a cambiarnos y mejorar nuestras organizaciones, nuestras escuelas, nuestras familias y nuestro mundo.

 

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