LA EXPERIENCIA NO ENVEJECE

Se habla mucho sobre prejuicios de género, prejuicios raciales y prejuicios culturales en el trabajo, y cada uno es importante por muchas razones. Pero quizás uno de los sesgos más grandes y problemáticos que enfrentamos es el sesgo de la edad: a menudo evaluamos a las personas según su edad, y esto se está convirtiendo en un desafío importante en el lugar de trabajo.

En nuestra cultura existe un verdadero culto a la juventud. Se supone que son los jóvenes los poseedores de gran cantidad de energía, de dinamismo, de ideas innovadoras. Existe miedo y desconfianza a la hora de contratar a los “mayores” pero, ¿alguna vez se ha analizado el porqué de este prejuicio?

Recientemente se ha escrito mucho acerca de esto, debido a que la fuerza de trabajo está envejeciendo a un ritmo veloz. ¿Por qué se da esto?

Nos enfrentamos a dos tendencias demográficas claras. Primero, y esto es algo que deberíamos celebrar, estamos viviendo más tiempo. La longevidad promedio de una vida humana aumenta tres meses cada año. En segundo lugar, las tasas de fertilidad están disminuyendo en todo el mundo industrializado. Esto significa que la única forma en que estas economías puedan crecer es a través de mejoras en la productividad o la inmigración.

Vamos a analizar algunos puntos que alguien “mayor” tiene para aportar:

  • Experiencia: Hay que contar como punto positivola experiencia de haber trabajado por un largo período de tiempo, el haberlo hecho seguramente en distintas empresas, en diferentes culturas organizacionales y haberse sometido a varias y muy distintos retos.
  • Análisis y prudencia: Como consecuencia, un trabajador senior, tendrá una mayor inclinación a analizar más la situación antes de actuar. La estrategia prima ante la acción.
  • Adaptación: Han aprendido que para lograr objetivos personales o profesionales, hay que adaptarse al entorno, a las diferentes circunstancias y exigencias.
  • Compromiso: Es probable que el haber vivido en una época en la que el trabajo era mucho más estable, vean como algo normal el pensar a largo plazo cuando ingresan a una nueva empresa.
  • Colaboradores: Dispuestos a transferir conocimiento si se sienten seguros y respetados en su trabajo. Un caudal de experiencia imposible de perderse.

Es muy cierto que un joven puede tener algunas o todas de estas características, pero lo importante aquí es reconocer que un trabajador Senior también las tiene.

¿Qué acciones pueden tomar las empresas?

  • Otorgar títulos y roles a las personas mayores que les permitan contribuir con su experiencia.
  • Traer diversidad de edad a sus programas.
  • Dar lugar a formatos de trabajo flexibles.
  • Otorgar roles gerenciales a los trabajadores mayores, roles de supervisor y roles de mentor.
  • Reclutar personas mayores.
  • Entrenar y enseñar a los reclutadores a no discriminar por edad. Esto incluye abordar los prejuicios implícitos.
  • Enseñar a los líderes más jóvenes sobre la tutoría inversa.

Por lo general, el profesional maduro, tiene mucho que ofrecer a las organizaciones. Estabilidad emocional, madurez, tener claridad respecto a lo que se quiere y cómo lograrlo, son algunos ejemplos. Además,  estos perfiles suelen un desarrollo importante de las ¨soft skills”, competencias altamente requeridas en la actualidad. En tiempos de la “nueva normalidad”, la frase de la famosa película PASANTE DE MODA (Robert de Niro y Anne  Hathaway ) cobra más fuerza que nunca: “LA EXPERIENCIA NO ENVEJECE”.

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