4 MITOS SOBRE LA GESTIÓN DE EQUIPOS

Ángel Martínez.
Socio de Execoach

La gestión de equipos podría ser la quintaesencia de las habilidades que toda persona debería manejar, cuando por primera vez se enfrenta a la tarea de dirigir un equipo.

Sin embargo, nadie te suele explicar cómo hacerlo o cuáles son los trucos. Yo tampoco lo voy a hacer, porque el único camino para dirigir a un equipo, es estar con ellos en el día a día y no simplemente leyendo libros. Sin embargo estos 4 mitos sobre la gestión de equipos pueden ayudarte a que te prepares mejor.

1. Un buen jefe, es el que siempre está “encima” de su equipo.

Si ese es tu pensamiento, porque alguien te lo ha dicho o porque en base a tu experiencia, lo has vivido en tus “propias carnes”, me parece que te espera una vida laboral con mucho estrés y sin posibilidad de desconectar ni un minuto de tu trabajo.

Si tienes que controlar TODO lo que está haciendo cada uno de tus colaboradores en cada momento, sin duda tienes que pararte a reflexionar, porque el 50% de tu tiempo debería dedicarse a desarrollar personas y con ello, podrías crear equipos altamente responsables.

¿Cómo vas a poder dedicar el 50% si no te queda ni un minuto al finalizar la jornada?
Precisamente por eso. El trabajo de crear un equipo, supone un gran esfuerzo al principio, sin embargo, una vez que lo tienes bien “engranado”, sólo necesitas mantenerlo y desde ese momento podrás ver el resultado de todo tu esfuerzo inicial.

2. Tener más responsabilidad aumenta el estrés y las horas de dedicación a tu trabajo.

Totalmente falso ¿o es que tus colaboradores no sufren el estrés? Tener un puesto con más responsabilidad, significa que tienes que coordinar personas, generar espacios de motivación y de comunicación, sin embargo no tiene por qué haber una relación entre el número de horas dedicadas ni el estrés que tienes que soportar.

Sin duda este es el mito más grande que hay en las organizaciones. Recuerda que tu trabajo sea el que sea, se tiene que realizar dentro de la jornada laboral y dentro de unos límites saludables de estrés y si no es así, quizás necesites desarrollar habilidades para ello.

3. Nadie te puede enseñar a dirigir a un equipo, excepto la experiencia.

Sin duda, la experiencia es un grado. Sin embargo, hay tres formas de aprender en la vida y sobre todo en un trabajo. La primera y la más evidente es a base de años de práctica, la segunda es asistiendo a talleres y cursos o leyendo gran cantidad de libros y la más inteligente es la que usa ambas metodologías.

La mezcla entre la teoría de expertos en liderazgo y gestión de equipos, junto con tu experiencia y quizás el apoyo de un coach, es el mejor catalizador para llegar a ser un líder de un gran equipo.

No luches ni te desesperes, hay coaches especializados en dirigir equipos que han acompañado a miles de directivos y mandos intermedios. Ellos te pueden dar claves muy importantes para que tu aprendizaje sea mucho más rápido.
Y además recuerda que hay personas que no tienen 20 años de experiencia, sino 1 año repetido 20 veces.

4. Dentro de tu departamento, ningún colaborador puede saber más que tú.

Un buen jefe de departamento no es el que más sabe, ni siquiera el que tiene todas las respuestas, sino el que crea equipos de alto rendimiento para que desde ahí se busquen las soluciones.

No podemos olvidar que actualmente, los retos con los que se encuentran las empresas, son cada vez más complejos y las soluciones son extremadamente difíciles como para que una única persona pueda dar con ella. El trabajo en equipo no es importante, sino que es vital para que un departamento sobreviva y es el jefe de equipo quien tiene que saber crear y cohesionar a estas personas.

No hay atajos para crear un equipo de alto rendimiento, pero sí los hay para aumentar tu productividad.

Recuerda que un coche no se mueve solo a base de consumir más gasolina, sino eliminando los rozamientos innecesarios y creando motores más optimizados. Así que optimiza tu conocimiento, comparte experiencias con otros compañeros, aprende de expertos en la materia, mantén una idea de mejora continua en tu liderazgo, utiliza herramientas avanzadas que te puede brindar RRHH, contrata un coach con experiencia y sobre todo, nunca te olvides que un líder es el que crea líderes, no seguidores.

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